Estoy extremadamente orgulloso de haber formado un equipo que se ha mantenido unido con el correr de los
años y que, compartiendo ideales, se ha podido adaptar
a los tiempos cambiantes. Rindo homenaje a Pablo Hary, fundador del grupo CREA que fijó en mi mente la idea de apuntar el arado a una estrella, pero manteniendo los pies en la tierra y le agradezco a Dios por permitirme ver realizado el proyecto que yo comencé, sin mucha conciencia pero con toda mi fe puesta en él.
Mi capacidad de prever cambios me permitió ponerme en ventaja con respecto a otras compañías, alcanzando una posición líder en el mercado agrícola argentino, que pasó de un trabajo ganadero intenso a cultivos más tecnificados.
Pero ninguno de estos logros tecnológicos me hace más orgulloso que haber plantado la semilla de ésta compañía que emplea a mucha gente que logra vivir desarrollando tan grande tarea como es generar alimentos para nosotros y otra gente.  Cuando comencé con éste negocio junté a gente joven con altas capacidades profesionales y carismas diferentes.  Luego de los pasos iniciales, es decir, los relacionados a la revolución tecnológica, la formación de equipos de profesionales altamente calificados seguía y luego de recaudado el capital para hacer lo que alguien llamó LA SEGUNDA REVOLUCIÓN DE LAS PAMPAS.  Luis Gonzales Victorica, junto con Eduardo Serantes, Santiago Casares y Juan Moavro crearon los fondos de inversión y formaron a las personas que los hicieron posibles.  La capacidad profesional de los recién nombrados fue estimulada por la síntesis obtenida por Ezequiel Fonseca quien, desde la fisiología aplicada al trigo y al girasol, originó proyectos vigorosos relacionados con el agro.  Nuestros esfuerzos por trascender fronteras, promocionados por entrenamiento y viajes de consulta han sido coronados con los pasos firmes de Antonio Parsons, realizando desarrollos en Brasil y Angola.  Esta es la síntesis del proyecto que nosotros comenzamos.  En 2007 le dimos nacimiento a una nueva compañía para la producción de biocombustibles y también estamos diseñando una planta que sería el equivalente a un pozo petrolero vegetal.  Al sumar al Board de Directores a los nuevos y valiosos miembros Diego De Leo, Fernando Elizalde, Bernardo Elgue y Luis Arias, nos da
coraje para enfrentar las nuevas etapas con optimismo y con los mismos ideales.  La
compañía continúa operando con vigor e ingresa al siglo XXII soñando nuevos proyectos.
Sigamos soñando, poniendo nuestros ojos en lo alto y empujando el arado como nuestro santo intercesor, San Isidro Labrador hizo.  Su imagen preside la entrada a nuestra oficina.  Mantengamos la fuerza y la fe y sigamos adelante.

Jorge H. Cazenave, San Isidro, Septiembre 2007.